Ascensores de Valparaíso: el ocaso de una tradición centenaria

El ascensor Villaseca se encuentra paralizado como consecuencia de no haber podido financiarse

El ascensor Villaseca se encuentra paralizado como concecuencia del escaso uso dado por los usuarios

Es mediodía del sábado. Leonor, espera en la fila repleta de turistas su turno para ingresar al transporte que la trasladará hasta su domicilio. Sólo doscientos metros  la separan de su hogar, pero confía, en que un frágil y crujiente carro, ayudado por poleas, la eleve hasta su residencia enclavada en el cerro Artillería, uno de los cerros más pintorescos de Valparaíso.

Por Juan Claudio Parra Lisboa

Es la historia  del subir y bajar de los  habitantes de puerto que todavía  utilizan los ascensores como medio de transporte.

Nacidos en el siglo pasado como una necesidad y un puente entre los cerros y la parte baja de la ciudad, han sido  testigos de un pasado glorioso, faro de navegantes  e inspiración de poetas.

Hoy cuando los medios de transporte acortan distancias y las tecnologías inundan los hogares, los clásicos elevadores siguen escribiendo la historia del puerto, pero esta vez con  un dejo de amargura.

Esta semana, por primera vez, el ascensor del cerro La Cruz, sale a remate por mantener una deuda de $24 millones por no pago de impuestos.

Es un signo del abandono, deterioro y, poca preocupación que han demostrado, tanto los particulares propietarios de los elevadores como las autoridades encargadas de proteger una de las joyas patrimoniales de la ciudad.

De los 30 ascensores que llegó a tener Valparaíso en el siglo pasado, sólo 15 se mantienen vigentes, de los cuales nueve pertenecen a la Compañía de Ascensores de Valparaíso, uno a un particular y cinco al municipio.

Todos fueron declarados monumentos históricos en 1998, pero comienzan a quedar en el camino por la insuficiencia de recursos económicos para su mantención.

Lo anterior resulta incoherente, si la ciudad, Patrimonio de la Humanidad, recibió 73 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, para rehabilitar y recuperar la arquitectura urbana de la ciudad, donde los ascensores representan un componente esencial del patrimonio cultural.

El alcalde electo, Jorge Castro, otorga una luz de esperanza, al comprometerse a impulsar una política de recuperación y conservación de los elevadores.

La propuesta de Castro, compromete al municipio para comprar a los menos dos ascensores  a través de los fondos BID y transformarlos en circuitos turísticos, lo que podría dar un nuevo impulso al desarrollo a la ciudad.

Fuentes.

El Mercurio de Valparaíso

La Estrella de valparaíso

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