Aldo Riccione: El soldado que perdió Il Duce y el zapatero que ganó la humanidad

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Su abuelo y su padre eran zapateros en su querida Nápoles. Aldo Riccione aprendió de ellos el oficio. El 1945, cumplió 21 años; le correspondía alistarse en el ejército de su patria italiana; fue rechazado por su baja estatura. En 1954, los Riccione; con hormas, cueros y agujas zapateras emigra a Argentina en busca de mejor vida.  Ángel Arias Q.

 

El Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS, organizó un encuentro en el Centro Cultural estación Mapocho con mini empresarios y artesanos. La iniciativa está orientada para incentivar, orientar y asesorar a mini empresarios de la Región Metropolitana.

 

Los fabricantes de maquinaria para la extracción de miel, manufactura de zapatos, confección de ropa, esculturas de fierro, decorado de vidrio, vendedoras de huevos de codornices y una infinidad de actividades se dieron cita durante el 13 y 14 de diciembre para motivar la actividad bajo el alero del programa Fosis.

 

Los mini empresarios asistentes se sienten respaldados por la ayuda estatal para sus labores. Y ahí, ya con 84 años está Aldo Riccione, el zapatero venido de Nápoles. Con su hijo Mario, prácticamente desde las cenizas siguen con su oficio. Aldo, nos cuenta parte de su vida laboral.

 

En 1954, se instaló en Buenos Aires con toda la familia atraída por una campaña del presidente argentino Juan Domingo Perón para inmigrantes europeos. Toda la familia retomó la labor artesanal de la confección de calzados en la ciudad porteña. El oficio de toda la vida se vuelve hacer presente en tierras americanas.

 

De ahí a Chile, en 1976 cruza la cordillera de Los Andes para instalarse por estos lados. Aldo Riccione se transforma en uno de los fabricantes más prósperos, que con más de cincuenta empleados abastece de calzados a la empresa Guantes y Hush pupies.

 

Pero la globalización de los mercados lo dejó a trasmano. Se queja. Con 84 años Aldo y su hijo Mario continúan con el oficio en un taller pequeño instalado en el patio de su casa, en la comuna del Bosque. Añora el tiempo ido y despotrica contra las leyes de mercado que amparan al gran capital en desmedro de los pequeños empresarios. Se siente aislado y desamparado con su oficio eterno.

 

Hoy el FOSIS, con programas de asesorías contables, financieras y empresariales está dedicado a la formación y apoyo de estos pequeños productores, que al igual que Aldo Riccione, no tan solo trabajan para su beneficio, sino que, dan trabajo y logran desencadenar un movimiento considerable en la cadena económica de Chile.

 

De esta forma, Calzados Riccione vuelve a tener un espacio para el consumidor y la generación de empleos.

 

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