ENTRE EL AZAR Y LA DESTREZA

img_juegos

Los juegos de azar en Chile sólo pueden ser autorizados por ley, según lo establece el artículo 60, número 19 de la Constitución Política del Estado. Las entidades que pueden operarlos son los hipódromos, los casinos, la Polla Chilena de Beneficencia y la Lotería de ConcepciónÁngel Arias Q.

Desde hace un buen tiempo los chilenos nos hemos encontrado con unas máquinas que con un par de monedas nos hace ganar otras cuantas y luego retirase del lugar con la necesidad de volver a jugar.

 

La Municipalidad de Santiago ha autorizado algunos locales que tienen estas máquinas de habilidad o destreza en espera de un estudio que determine si son de destreza y habilidad. Mientras tanto cada mes los inspectores municipales controlan esta propagación cursando partes porque no cumplen con las normas de juegos de azar y casinos.

 

Mientras, Carabineros e inspectores municipales no tienen claro cómo actuar y dependen del criterio de los jueces de policía local, que están facultados para multar hasta por 600 mil pesos o requisar las máquinas.

 

En busca de un entendimiento

Los dueños de locales comerciales de juegos electrónicos, máquinas de azar o tragamonedas y que no pueden funcionar legalmente argumentan que “aquí se sanciona a quienes cometen un ilícito, pero permite el funcionamiento a ciertos grupos e intereses. Primero hay que modificar la ley original para ampliar el margen de autorizaciones y a la vez legislar para custodiar esta actividad. No nos parece que se deba legislar pensando en grandes instituciones como lotería, clubes hípicos, polla y ahora en los nuevos casinos autorizados en las regiones. No es correcto prohibir la libre competencia”.

Cuando estas máquinas de juegos electrónicos eran catalogadas como tragamonedas la policía requisó la mayoría de ellas. Hoy frente a los informes de Investigaciones y la Dirección de Investigaciones Tecnológica y Científica de la Universidad Católica de Chile (Dictus) la labor policial ha jugado un papel secundario.

Al hacer un recorrido por Santiago, queda en evidencia que las máquinas siguen funcionando como siempre. Eso sí, llama la atención que en la mayoría de los establecimientos que fueron visitados, los comerciantes reconocen haber sido multados. El motivo radica en que algunas máquinas no están incorporadas en su giro comercial. Curiosamente, dicen que hay otras, las llamadas cascadas, que sí están autorizadas por el municipio.

 El informe Pin Ball y Cascadas

 

El Dictus dice en su informe “que existe un margen amplio para la práctica de la habilidad por parte del jugador, tales como buena visión, capacidad de análisis, reflejo y motricidad fina, que le permiten, primero, decidir sobre la conveniencia o no de jugar en la máquina, segundo, puede mejorar las posibilidades de jugar en esta máquina por tal motivo y a juicio de ésta, la máquina de entretenimiento de marca Cascada es catalogada del tipo determinista de habilidad predominantemente”.

 

El departamento jurídico de la municipalidad de Santiago emitió un oficio ordinario el 22 de junio de 2005 que informa sobre el funcionamiento de estas máquinas atendiendo al informe de Investigaciones y del Dictus. La ordenanza 102 de la municipalidad de Santiago permitió el funcionamiento de las dos máquinas consideradas como de “habilidad y destreza”, siempre que tuvieran previamente un giro principal y así ampliarse a la explotación de estas maquinas.

 

La engorrosa falta de destreza

Sin embargo, una circular de la municipalidad emitida en mayo de 2007, el concejo municipal comunica que no se dará patente para las máquinas catalogadas por el Dictus como de habilidad y destreza “sino cuentan con un peritaje nuevo de Investigaciones que diga que irrefutablemente –es decir, que resista cualquier análisis posterior- las máquinas que deciden explotar sean de habilidad y destreza”. De esta forma la municipalidad de Santiago no hace diferencias entre tragamonedas y las máquinas de habilidad y destreza. Todo vuelve al punto inicial.

 

Según fuentes de Investigaciones de Chile, que no quisieron identificarse dicen “que la Superintendencia de casinos ni nosotros podemos, ni estamos en condiciones de entregar un informe que acredite irrefutablemente que esas máquinas son de habilidad y destreza”.

Los resquicios legales a la hora de los obstáculos municipales

En San Diego con Eleuterio Ramírez, se encuentra el negocio de Rodrigo Tapia Huerta, lleva un año tratando de legalizar su negocio con las máquinas cascadas y pinball. Hasta la fecha ha sido imposible hacerlo puesto que los inspectores le exigen cada vez distintas obligaciones, pero no le clausuran el local y cada visita de los inspectores es un parte de $ 100.000.

 

Rodrigo Tapia se las arregla como otros lo están haciendo para seguir viviendo, “Todas las exigencias que hace la municipalidad no son claras, son engorrosas, por decir lo mínimo. Y como uno tiene que vivir me las tuve que arreglar a la chilena, amplié mi giro de confitería a arreglo de máquinas de juegos electrónicos, así hago reparaciones mecánicas y demostraciones en directo a mis clientes y eso pasa bien a los ojos municipales. Deben regular y no sancionar. Si usted sabe algo básico de electrónica se dará cuenta que son sólo juguetes y no máquinas tragamonedas como se les denomina”.

 

Parece ser un juguete, pero hace daño.

 

 

Fuentes:

Municipalidad de Santiago

PDI

Emol.com

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s