El silencio de los inocentes

APTOPIX MIDEAST ISRAEL PALESTINIANS“Estamos muy cerca de un alto al fuego”, fueron las declaraciones del Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, horas antes de que una nueva ofensiva israelí, atacara las bodegas con ayuda humanitaria de la ONU en Gaza.

Los disparos hirieron tres empleados y provocaron la destrucción de cientos de toneladas que debían ser repartidas a los refugiados palestinos.

Por Juan Claudio Parra Lisboa

También el fuego alcanzó a un hospital que depende de la Media Luna Roja Palestina, lo que provocó que cientos de pacientes y personal médico fueran evacuados.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, señalo que Israel bombardeó porque había información que miembros de Hamas  estaba operando en el lugar.

El conflicto de larga data, y las razones históricas de un u otro lado parecen no tener importancia a la hora de buscar soluciones reales.

Al parecer, como en todos los conflictos, hay que esperar que la cifra de muertos sobrepase los mil para que los organismos internacionales puedan actuar.

Mientras tanto, padres y madres seguirán cargando a sus caídos entre sus brazos ante la impotencia de la comunidad internacional.

Esta comunidad comprende que un conflicto que ha durado cien años, no es susceptible de solucionarlo en algunas semanas.

Acusaciones de terrorismo por un lado y de colonialismo por otro, tampoco contribuyen a mejorar las relaciones.

El fondo del problema es la lucha por  el mismo pedazo de tierra y la constante anulación de ambos bandos en no reconocer al otro como estado. Todo sumado al componente religioso. Hamas es un movimiento religioso, cuya doctrina de fondo, radica en que en  tierra musulmana no existe cabida para un estado judío.

Por otra parte, los movimientos ultranacionalistas judíos tampoco han contribuido a mantener buenas relaciones con los palestinos y cada vez que un acuerdo está próximo a llegar, surgen trabas que dificultan el compromiso de paz.

El propósito de la operación  de Israel en Gaza, no sólo busca detener los supuestos cohetes que tendría Hamas en la frontera, sino continuar con la doctrina con su doctrina de seguridad.

La fortaleza de un ejército y el uso de la fuerza bruta en la historia de la humanidad, ha demostrado que ningún pueblo,  por esta vía,  ha sido silenciado, exterminado o borrado de la tierra.

Japón, Vietnam, Irak o Afganistán, son algunos de los ejemplos de la inoperancia de la guerra como camino para la solución de problemas. Los mismos judíos en la Alemania nazi lo han comprobado. El costo siempre han sido las miles de víctimas inocentes, ante un mundo que nada le sorprende.

¿Queda alguna esperanza de solución?

Quizás. Sólo queda  mirar el rol que cumplirá el nuevo presidente Barak Obama luego que asuma la presidencia de un país, cuyos estrechos vínculos con Israel, dejan la duda de una solución al conflicto.

Fuentes:

The Economist

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